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Qué es un saig |
| Se trata del nombre que recibía en la Edad Media un funcionario de la administración de justicia, adscrito al llamado “justícia civil“ y era lo que en la actualidad podría equivaler a una mezcla entre un secretario judicial y un policía al servicio de los jueces, ya que se encargaba de todo tipo de citaciones y de ejecutar los embargos, así como de detener a los delincuentes. |
Este cargo aglutinaba en sí mismo varias funciones que con el tiempo serían específicas de otros cargos -pregoners, nuncis, alguacirs, etc-. Estaba encargado de hacer las citaciones de la “cort“, ejecutar los embargos de los morosos (subastando sus bienes), detener a los delincuentes y aplicar las penas a que fueran condenados por la autoridad, excepto cuando se trataba de penas corporales.
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El saig aparece en la legislación valenciana desde el primer momento; Jaime I concedió “qie los saigs de la cort porten bastó pintat ab nostre senyal“, a modo de distintivo. Por lo general era nombrado por el justícia, aunque en alguna ocasión lo hiciera el monarca directamente. Al parecer, debió de haber un exceso de nombramientos, ya que en 1329 Alfonso el Benigno tuvo que ordenar “que los saigs sien reduits a cert nombre, a coneixença de les corts on seran creats“.
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A pesar de que el saig nunca actuaba por iniciativa propia, sino por mandato del justícia, su oficio le deparaba muchas enemistades, hasta el punto de ser varios los casos registrados de saigs muertos de forma violenta a manos de aquellos a quienes habían ejecutado un embargo. Por ello precisamente fue por lo que estos funcionarios duraban poco tiempo en su cargo dentro de la misma villa. Generalmente no eran naturales de las poblaciones donde actuaban, debido a su impopularidad. En ocasiones, alguna población tuvo que recurrir a los servicios del saig de otra localidad vecina, dada la dificultad de encontrar una persona que quisiera desempeñar el cargo.
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